Cómo comer sano sin renunciar al sabor

Muchas personas piensan que comer sano significa comer aburrido, sin sabor y sin placer. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. Existen muchas formas de preparar alimentos saludables sin que pierdan su sabor ni su atractivo. Además, comer sano no implica eliminar por completo los alimentos que nos gustan, sino moderar su consumo y equilibrarlos con otros más nutritivos y beneficiosos para nuestra salud.

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En este artículo te daremos algunos consejos para que puedas comer sano sin renunciar al sabor y disfrutar de tu alimentación.

Elige bien los ingredientes

Lo primero que debes hacer es elegir alimentos frescos, naturales y de temporada, que son los que tienen más sabor, más nutrientes y menos aditivos. Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas, huevos, carnes magras, pescados y lácteos desnatados son algunos ejemplos de alimentos saludables que puedes incluir en tu dieta. Evita los alimentos procesados, refinados y ultraprocesados, que son ricos en sal, azúcar, grasas saturadas y trans, y que además de ser perjudiciales para tu salud, te quitan el gusto por los sabores naturales.

Varía tu menú

No caigas en la monotonía de comer siempre lo mismo. La variedad es la clave para una alimentación saludable y sabrosa. Prueba diferentes recetas, combina distintos alimentos, experimenta con nuevos sabores y texturas. Así evitarás el aburrimiento y el desánimo a la hora de comer.

Utiliza técnicas de cocina saludables

La forma en que cocinas los alimentos también influye en su sabor y en su valor nutricional. Algunas técnicas de cocina saludables son: al vapor, escaldar, al wok, al horno, a la plancha, en papillote o al microondas. Estas técnicas permiten cocinar los alimentos con poco o nada de aceite, conservando mejor sus propiedades y su sabor. Evita las frituras, los rebozados, los empanados y las salsas grasas, que añaden muchas calorías vacías y pueden hacer que los alimentos se vuelvan pesados e indigestos.

Condimenta con hierbas y especias

Una forma de potenciar el sabor de los alimentos sin añadir sal ni grasas es utilizar hierbas aromáticas y especias. Estos condimentos no solo le dan un toque de color y aroma a tus platos, sino que también tienen propiedades beneficiosas para tu salud. Algunos ejemplos son: el ajo, la cebolla, el perejil, el cilantro, el orégano, el tomillo, el romero, el laurel, el comino, el curry, el pimentón, la cúrcuma, el jengibre o la canela.

Añade frutas y verduras a tus platos

Las frutas y las verduras son alimentos muy saludables que te aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra. Además de consumirlas como postre o como tentempié entre horas, puedes incorporarlas a tus platos principales para darles más sabor y más color. Por ejemplo: puedes añadir fruta a tus ensaladas (manzana, naranja, fresas…), a tus yogures o a tus cereales; puedes hacer cremas o purés de verduras (calabacín, calabaza, zanahoria…); puedes hacer brochetas de verduras y carne o pescado; puedes hacer pizzas o quiches con verduras (tomate,

berenjena, espinacas…); o puedes hacer batidos o zumos naturales con frutas y verduras.

Modera el consumo de sal

La sal es necesaria para nuestro organismo en pequeñas cantidades, pero un exceso puede provocar hipertensión arterial y otras enfermedades cardiovasculares. Por eso es importante moderar su consumo y no abusar de ella a la hora de cocinar o de aliñar los alimentos. Una forma de reducir la sal es sustituirla por otros condimentos como el limón, el vinagre, las hierbas o las especias. Otra forma es elegir alimentos bajos en sal o sin sal añadida, como los productos frescos o los productos de Ametller Origen, que cumplen con los objetivos del Plan NAOS sobre la reducción de sal, azúcar y grasas.

Modera el consumo de azúcar

El azúcar es otro de los ingredientes que debemos consumir con moderación, ya que un exceso puede provocar obesidad, diabetes, caries y otras enfermedades. El azúcar se encuentra de forma natural en algunos alimentos como las frutas, la leche o los cereales, pero también se añade de forma artificial a muchos productos procesados como los refrescos, los zumos, los yogures, las galletas, los helados o la bollería. Estos productos son los que debemos evitar o limitar al máximo, ya que nos aportan muchas calorías vacías y nos quitan el apetito por otros alimentos más saludables. Una forma de reducir el azúcar es sustituirlo por edulcorantes naturales como la stevia, la miel o el sirope de agave. Otra forma es elegir alimentos sin azúcar añadido o con bajo contenido en azúcar, como los productos de Ametller Origen, que cumplen con los objetivos del Plan NAOS sobre la reducción de sal, azúcar y grasas.

Modera el consumo de grasas

Las grasas son necesarias para nuestro organismo en cantidades adecuadas, pero un exceso puede provocar sobrepeso, colesterol alto y otras enfermedades. Por eso es importante moderar su consumo y elegir las grasas más saludables. Las grasas saludables son las que provienen de fuentes vegetales como el aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, las semillas o el aguacate. Estas grasas contienen ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, que son beneficiosos para nuestro corazón y nuestro cerebro. Las grasas menos saludables son las que provienen de fuentes animales como la mantequilla, la nata, el queso curado o las carnes grasas. Estas grasas contienen ácidos grasos saturados y trans, que son perjudiciales para nuestra salud. Una forma de reducir las grasas es cocinar con poco aceite o utilizar spray antiadherente; otra forma es elegir carnes magras y pescados blancos o azules; otra forma es quitar la piel y la grasa visible a las carnes y aves; otra forma es consumir lácteos desnatados o semidesnatados; y otra forma es elegir alimentos bajos en grasa o sin grasa añadida, como los productos de Ametller Origen,

que cumplen con los objetivos del Plan NAOS sobre la reducción de sal, azúcar y grasas.

No te prives de tus caprichos

Comer sano no significa renunciar a tus alimentos favoritos ni a tus momentos de placer. Lo importante es que estos caprichos sean ocasionales y no habituales, y que los compenses con una alimentación equilibrada y una actividad física regular. Así podrás disfrutar de tu comida sin sentirte culpable ni perjudicar tu salud.

Como ves, comer sano sin renunciar al sabor es posible y fácil si sigues estos consejos. Recuerda que una alimentación saludable es la base para una buena calidad de vida y para prevenir muchas enfermedades. Así que no lo dudes más y empieza a cuidarte desde hoy mismo.

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